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viernes, 6 de noviembre de 2015

Comienza el siglo XIV. Los frescos de la Iglesia de San Adrián (Olloki)

Comienza el siglo XIV, posiblemente uno de los más significativos del medievo. 
Muchos cambios se avecinan, pero de momento nuestros caballeros parecen haber evolucionado aún poco en su armamento. 
Los frescos de la Iglesia de San Adrián. Olloki (Esteíbar, Navarra) han conservado el recuerdo colorido de aquellos tiempos. 

Vamos a observarlos a través de las magníficas fotografías de Paula (flickr) y Canduela (Flickr).

Pintura mural en cabecera del templo con escenas de la vida de Santa Águeda. Fotografía: Canduela (flickr)



Los caballeros visten lórigas de cota de malla, sobre éstas llevan largos sobrevestes, mientras protegen la cabeza con almófar de malla; sólo uno de los caballeros lleva un casco simple, algo apuntado.  
Pero podemos apreciar una primera diferencia muy sustancial y es que ahora las piernas van protegidas por piezas de metal. 
Estas piezas de metal denominadas grebas, constituyen el primer intento por mantener protegidas algunas partes del caballero de una forma eficaz, pero a la vez aligerándolo de las pesadas (y laboriosas en su realización) protecciones de malla.  

De modo que las grebas suponen: 
- Protección, fácil manufactura y menor peso. 

Detalle de los caballeros en los que se puede apreciar con detalle sus armas y vestimentas. Fotografía: Paula (Flickr)


Todos los caballeros de esta pintura llevan sus espadas a la cintura mediante un correaje o tahalí que da una doble vuelta alrededor de la vaina de la espada, sistema que se mantendrá sin cambios durante buena parte del siglo XIV en los reinos cristianos peninsulares. 
Las espadas son de doble filo, con apariencia fuerte, empuñadura corta y pomo o manzana prominente para compensar el peso de la hoja. 
Uno de los caballeros lleva un bracamante (falchion), cuya hoja es más corta, asimétrica y se ensancha antes del final de la misma. 
Otro de los caballeros porta una maza, además de su espada, otra de las armas más usadas en la Edad Media. 

Se trata, por lo tanto,  de unas pinturas con un grado de conservación excepcional y que nos trasladan directamente hasta el mundo caballeresco de principios del siglo XIV  (1320-1330).

Agradecimientos: 

- A Canduela y Paula por el uso de sus fotografías. 


domingo, 2 de noviembre de 2014

Juan Alfonso, Señor de Ajofrín.


Fue el hijo de Pedro Alfonso e Inés García Barroso, su padre provenía de la estirpe de los Ben Furon, señores de Ajofrín.
Juan Alfonso, joven noble toledano murió durante el transcurso de la guerra castellano portuguesa que tuvo lugar en tiempos de Juan I de Castilla.

Sus restos fueron trasladados a Toledo, y posiblemente su madre y su esposa Juana, encargaron realizar una escultura que mantuviera presente su recuerdo.
El encargo de su monumento se hizo al mejor taller escultórico del momento en Castilla, y lo podemos admirar hoy día en el Convento de Santo Domingo el Antiguo.
Tras esto, la madre donó el Señorío de Ajofrín a la Iglesia Catedral de Santa María de Toledo.

Hace tiempo que deseaba ir a ver y fotografiar a este caballero; cuando unos buenos amigos, conocedores de mi afición por los caballeros medievales, me mandaron unas fantásticas fotografías de Don Juan Alfonso, en las que podemos apreciar con detalle las vestiduras de este caballero toledano de finales del siglo XIV.