Fue el hijo de Pedro
Alfonso e Inés García Barroso, su padre provenía de la estirpe de los Ben
Furon, señores de Ajofrín.
Juan Alfonso, joven noble
toledano murió durante el transcurso de la guerra castellano portuguesa que tuvo lugar en tiempos de Juan I de Castilla.
Sus restos fueron
trasladados a Toledo, y posiblemente su madre y su esposa Juana, encargaron
realizar una escultura que mantuviera presente su recuerdo.
El encargo de su monumento se
hizo al mejor taller escultórico del momento en Castilla, y lo podemos admirar
hoy día en el Convento de Santo Domingo el Antiguo.
Tras esto, la madre donó el
Señorío de Ajofrín a la Iglesia Catedral de Santa María de Toledo.
Hace tiempo que deseaba ir
a ver y fotografiar a este caballero; cuando unos buenos amigos, conocedores de
mi afición por los caballeros medievales, me mandaron unas fantásticas
fotografías de Don Juan Alfonso, en las que podemos apreciar con detalle las
vestiduras de este caballero toledano de finales del siglo XIV.
